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El Interior de las personas - Hami Verdugo

El interior de las personas

Hace mucho me dí cuenta que la belleza de una persona como ser, puede hacer que tu exterior cambie por completo.

Siempre había oído este tipo de comentarios y pensaba que lo había entendido, pero darte cuenta de ello en carne propia fue una experiencia completamente diferente.

Cuando estaba en la escuela secundaria, durante mi segundo año hubo una compañera que recién se unió a mi salón, ella tenía el cabello largo, lacio y color miel, sus ojos eran una especie de color azul claro, pero no chillón y su piel era de un color claro y parecía algodoncito.

Se notaba que tenía rasgos muy lindos claro, pero como no la conocía mucho solo pude decir que me parecía bonita.

No recuerdo si fue en ese mismo día o en la semana, pero a nuestro salón le tocó hacer una exposición, así que obviamente en algún momento le tocó pasar a ella. Cuando pasó se veía genuínamente nerviosa y pues era normal ya que era nueva y nadie la conocía realmente. Eso, por raro que suene, la hizo ver muy real y muy humana.

Conforme me hice su amiga fui dándome cuenta de muchas otras cosas más como que era muy inteligentísima, le gustaban y le iba muy bien con las matemáticas, era agradable, comprensiva, reflexiva, tierna y amistosa y no juzgaba para nada a la gente, además también era de una apariencia tranquila, serena y relajada. Las veces que hablaba conmigo o con alguien más siempre era amable y divertida, te hacía querer ser su amiga, pero cuando tenía que hablar seriamente se veía decidida y tranquila, claro.

Cuando la conocí realmente me hizo darme cuenta que ahora sí que se veía bonita, parecía que ella y su cabello miel brillaban más y que sus ojos se veían más resplandecientes y tranquilos, incluso cuando se ponía sus lentes.

Y fue cuando me dí cuenta realmente de lo que quiere decir la gente cuando hablan de la belleza interior. Fue sorprendente presenciar cómo es que la forma de ver a alguien puede cambiar con ello.

Probablemente no éramos amigas íntimas de toda la vida pero conocerla en esos dos años me hizo sentir inspirada, de verdad que quería ser como ella y verme como ella (en su forma interior, no la exterior). Ese solo fue uno de los muchos eventos que me han inspirado y enseñado que siempre, todos los días, cada segundo uno puede estar en un constante crecimiento.

Es extraño, pero ella ha sido una de algunas otras personas que he conocido que me han sorprendido, cuando me he dado cuenta de lo lindos que son por dentro.

Con algunas otras, puedo ver que seguramente son realmente bonitas por dentro, pero no puedo verlas por completo, como cuando ves la luz encendida detrás de una puerta, pero ésta sigue cerrada.

También, sé muy bien que ese tipo de luz solo puede tenerla alguien por dos razones, o bien, esa persona ya era así durante toda su vida, o tuvo que caer y tocar fondo, para luego subir, sin darse cuenta de lo mucho que comenzó a brillar, ya que estando tan oscuro, tuvo que crear su propia luz para ver en dónde estaba y cómo regresar.

Los dos casos son casos realmente geniales, pero para mí, los más bonitos de admirar son aquellos que tuvieron que esforzarse realmente por alcanzarse a sí mismos…ni si quiera, son capaces de darse cuenta de lo hermosos que son, incluso si tratas de explicárselos, seguro seguirán sin tener una mínima idea. Hay algo ahí que está latente como si fuera una fogata que en algún momento con una pequeña chispa se prendió; y tal vez es por eso que se siente tan cálido observar a esas personas, y solo espero que puedan seguir existiendo y por eso espero que pueda solo irles bien, porque me dan esperanza.

Tal vez en algún momento, mi fogata pueda prender fuego completamente y yo pueda finalmente brillar, fue lo que pensé.


Hanna Miranda Verdugo
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