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Evocaciones

Mi pais - Ricardo Hernandez

Serenata

Tienes el perfume de un naranjo en flor y la maravilla de la inspiración, sabes de los filtros que hay en el amor, mujer…. si puedes tú con Dios hablar, pregúntale si yo alguna vez te he dejado de adorar, la mar espejo de mi corazón, la veces que me ha visto llorar la perfidia de tu amor; Desde el cielo he recibido una noticia de un ángel se ha escapado sin querer, y que vaga solito por el mundo, Dios te bendiga mujer; Tu como piedra preciosa como divina joya valiosa de verdad, si tus ojos no me mienten, si tus ojos no me engañan tu belleza es sin igual; Yo se que nunca besaré tu boca, tu boca de púrpura encendida, yo se que nunca besaré tu boca; Miradas que matan, ardientes pupilas de los bellos ojos de la tapatía, por una mirada de tan bellos ojos; Son como el mar, como el azul de cielo y como el sol, son algo más, que las estrellas al anochecer, yo nunca vi, ni en el arco iris su color; Peregrina de ojos claros y divinos y mejillas encendidas de arrebol, mujercita de los labios purpurinos y radiante cabellera como el sol, y viniste a refugiarte a los palmares, bajo el cielo de mi tierra, de mi tierra tropical; Sin ti, no podré vivir jamás, y pensar que nunca mas, estarás junto a mí, sin ti no hay clemencia en mi dolor, la esperanza de mi amor te la llevas al fin; No quiero verte llorar, no quiero ver que las penas se metan en tu alma buena por culpa de mi querer, no quiero verte sufrir, no soy capaz de ofenderte si sabes que hasta la muerte juré ser sólo de ti; Yo se que por mi ausencia, mucho mucho has llorado, y se que hasta has pensado que al fin te olvidaré, pero es que no comprendes que estamos tan unidos, que el día que menos pienses a tu lado estaré, volveré como vuelven las blancas mariposas, coronadas de espuma tus labios al besar y para que lo sepas que estuve allí contigo, como otra inquieta ola me perderé en el mar; Una noche tibia y hermosa, recordando a un gran amor, esa estrella que brilla en el cielo, es nuestro amor, tristemente yo te mire, con dudas y con temor, pero al mirarme en tus ojos vi, que era mío tu querer; Mira, corta esos mares, la doliente ansiedad que me fascina, mira, yo te idolatro aún y cuando tu recuerdo me castiga, cuando la escarcha pinte su color, cuando ya estés cansada de vivir, yo tengo un corazón para quererte y un nido donde tú, puedas vivir, blanco diván de tul aguardará tu exquisito abandono de mujer; Miento si digo que te odio, porque en el fondo siento que te quiero tanto que no puedo más, eres gotita de mi llanto, que con tu desencanto quedó congelada y no pudo rodar, toda la miel que en tu alma encontré no he podido encontrar en otra mujer; Tu cuerpo del mar juguete, nave al garete venían las olas lo columpiaban y cuando yo te miraba, lo digo con sentimiento, mi pensamiento me traicionaba; Después de tanto soportar la pena, de sentir tu olvido, después que todo te lo dio mi pobre corazón herido, has vuelto a verme para que yo sepa de tu desventura, por la amargura de un amor igual al que me diste tú, en fin, tantas canciones y poemas que el hombre le ha escrito a la mujer, que aún y con todo el esfuerzo intentado a través de la historia, aún no logra expresar y describir lo grande que eres y que significas tú MUJER y MADRE DIVINA.
Felicidades
 
en TU DÍA.

Autor: Ricardo Hdez G.


Ricardo Hernández Gómez
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