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Evocaciones

Pan de valor - Victor Octavio Castro

Las cazuelas del “Pan de vapor”

En 1974-75, mi mamá me encargo una cazuela de barro para preparar mole y arroz, había oído hablar que quedaba muy bueno y más si se preparaba con leña, para mi mamá QEPD la cazuela se convirtió en una obsesión impuesta a cocinar en una vieja estufa Mabe y ocasionalmente en las hornillas, en ese tiempo La Paz era otra, se conseguían cazuelas de barro solo cuando había carnaval o venían vendedores del interior, así que me di a la tarea de conseguirle la cazuela a Consuelo –así se llamaba y así la tuteaba–, me paseé por el mercado Bravo y Madero y nada; en ese tiempo seguido veía en la calle al “Pan de vapor” acompañado de un niño y él con un canasto en la cabeza, como le decían “Pan de vapor” creía que vendía pan hasta que un día mi abuela me dijo, “el Pan de vapor” vende cazuelas, cómprasela a él”, así fue como me enteré que en el pesado canasto que traía en la cabeza no era pan sino cazuelas de barro.

Tocó la casualidad que durante varios días se me perdió del radar, de toparme con él a cada rato y en todas partes de pronto ya no lo vi, pensé que estaría enfermo, pasaron varias semanas si verlo ni toparme con él hasta que un día lo sorprendí platicando con don Salomé, un señor de edad avanzada que trabajaba en servicios públicos, mi vecino, a quien apodaban el “Quichi”, se enojaba mucho que le gritarán “Quichi”, siempre traía un silbato de los que habían repartido en la policía para pitarlo cada vez que tuviese algún problema y acudiera la “julia” en su auxilio, eran unas camionetas cerradas que usaba la policía acuartelada en ese entonces en el Sobrazo, en Altamirano entre 5 de mayo y Constitución.

Sin saber cómo se llamaba me apersoné con él y le compré dos cazuelas de barro, una chica (pal arroz) y una mediana para el mole, y en la primera oportunidad que tuve se las lleve a mi mamá, yo estudiaba prepa en La Paz y ella aún vivía en Caduaño, cuando las vio le dio mucho gusto, después me enteré que la cazuela chica en la primera puesta en la lumbre se “cuarteó” y ya no sirvió, la cazuela mediana duró mucho años, incluso en 1976 cuando se vino toda la familia a vivir a La Paz se la trajo terminando su vida útil en la tostada de café; recuerdo que cuando pagué las cazuelas se me hizo pesado desembolsar 60 pesotes, 20 pesos por la cazuela chica y 40 pesos por la cazuela mediana, en ese entonces me ganaba mis propios centavos –desde mucho antes– lavando los autobuses de autotransportes Águila de don José Mateotti QEPD, mi primo Astolfo “Monino” Castro trabajaba como cobrador en los viajes al sur y en la tarde, cuando regresaban de viaje había que lavar los camiones por dentro y por fuera, por cada camión me daban 5 pesos, en ocasiones me aventaba cuatro en la tarde, muy buenos para ir a cenar empanadas y licuados de plátano con el “Talismán”, en la esquina de Independencia y Revolución, contra-esquina de la catedral.

Después seguí viendo al “Pan de vapor” como parte del escenario, de la rutina diaria durante muchos años hasta que de nuevo lo perdí del radar, después me enteré que había muerto, sabía que vivía por la zona del asilo de ancianos y era vecino de mi cuñado y compadre Gilberto “Beto” Ojeda, de la familia de los célebres “colas”, muy buenos beisbolistas; nunca más vino a mi mente el famoso “Pan de vapor” hasta que un día le enseñé un meme de Lord Moléculas a Víctor Castro Cosio y me dijo refiriéndose a Lord Moléculas, “como se parece al “Pan de vapor”. Jajajajajaja. ¡Qué tal!.

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a victoroctaviobcs@hotmail.com


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