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Evocaciones

Miguel Angel Aviles Castro

El mentado neuromarketing

Por si no lo sabían les cuento, después de averiguarlo, que el neuromarketing es una disciplina que estudia y predice los comportamientos y reacciones generadas ante las prácticas de la mercadotecnia. Se trata de la aplicación de las tecnologías de la neurociencia al marketing.

El marketing, por su parte, es el conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto. “Los estudios de marketing son fundamentales para el lanzamiento comercial de un producto”.

Hay más definiciones, claro, pero yo me encontré esas y ahora se aguantan.

Leyéndolo como un todo, quiero pensar que eso no es más que el arte de lavarte el coco para que compres y consumas, tal o cual cosa.

Maldita sea, yo que tan bien me sentía, creyendo, ilusamente, que era mi libre albedrío o mi fuero interno lo que me hacía ir a ese supermercado, o a ese changarro de doña equis a comprarle un refresco, ese chocolate o un desodorante de bolita.

No, ahora resulta que todo eso es por culpa del neuromarketing y nadie me dijo.

Algo había escuchado pero no lo creía o me resultaba una reverenda estupidez.

Cómo podía ser posible que allá, sabrá dónde y eso habría que preguntárnoslo aquí mismo, estuvieran unos tipos (o unas tipas) haciendo rigurosos estudios o cuestiones de mercado para que yo, Miguelito, o mi amigo El Pelos Doña Hilda que ya está muy grande y sale cada tres minutos hacia la tienda, no obtemos por esa marca de salchichas o esos zapatos negros sin cordones o esa camisa que nos quedó que ni mandada hacer, sino por la que ellos quieren y mandan.

Vaya, vaya.

Algo habia escuchado, les decía y era aquella historia sobre el mensaje subliminal, seductor y convenenciero que utilizaban, por citar ejemplos, una marca de refrescos y una marca de cigarros,donde la primera, había logrado tan bien su propósito que cuando nosotros estuviéramos vertiendo ese líquido en un vaso, el sonido que esto provocaba, seria tan igual, pero de manera inconsciente, al que escuchamos cada uno de nosotros al estar en el vientre de nuestras madres y recibiamos los respectivos alimentos, de tal manera que lo asociábamos con un momento lleno de felicidad .

Escribo de memoria, pero por ahí iba la cosa.

Sobre los cigarros se decía que el logo que se formaba con el nombre de la marca y que no era más que una posición convencional sobre el acto sexual y por tanto , ese otro yo que tenemos aparte de las decisiones conscientes, la agarraba en el aire y seducido por el anzuelo que le habían puesto los mercadólogos, lo mordia y no dejaba de consumirlo por el resto de sus días.

Algo así.

La verdad es que en el asunto del consumo, resulta que no nos mandamos solos. Es el Neuromarketing el que tiene la sartén por el mango y ya nos agarró de bajada. Quiere decir entonces que yo no escogí por mí mismo esta camisa que traigo, ni las playeras que colecciono. Tampoco se impuso mi libre voluntad al preferir huevos con chilaquiles y no una avena que ofrecía aquel restaurante ni muchos menos fue mi absoluto deseo el que se dirigió a equis aparador para llevarme el cereal con yogur y no las zucaritas de siempre .

No.

Porque asi como el boxeador de antaño, todo se lo debía a su manager y a la Virgen de Guadalupe, ahora resulta tenemos que agradecerle o darle los respectivos créditos a esto ante los piropos que recibí por el atuendo que traía o lo sabroso que se me hicieron esas frituras que compré hace tres años y que a la fecha no dejo de consumir.

Es cierto que la neurociencia existen tres tipos de cerebro: cerebro Neocórtex: Aquel que piensa y toma decisiones y funciones de carácter racional.

Cerebro Límbico. Destinado a los sentimientos y las funciones emocionales y Cerebro Reptiliano que controla las funciones básicas del ser humano: respirar, instintos, hambre.

Por lo pronto yo me conformo con tener cerebro a secas, sin adjetivos y librarle la batalla a eso que hasta ciencia llaman y que ahí nos trae compre y compre lo que menos pensábamos o lo que concluyeron que preferimos y nos lo pusieron a la entradita de la tienda o cuando más emocionados estamos con una película, una telenovela o un partido donde vuelven a eliminar al Cruz Azul.

Porque es hacia él a donde apuntan sus baterías estos canijos. “La posibilidad de que exista un ‘botón de compra’ en el cerebro del consumidor, accionable mediante el estudio científico de la mente, es el sueño loco de cualquier vendedor sin escrúpulos” afirma un autor y no se equivoca. Ignora cómo seleccionan a los que estudian el fenómeno y hacen posible esa manipulación. No sé si realizan sus experimentos en un laboratorio, si usan bata blanca o se visten casual . Tampoco sé si se la pasan encerrados y desde allá concluyen todo, o salen a la calle o entran al super, disfrazados de policías o indigentes, para ponernos cuidado y observar nuestras debilidades. No sé.

Pero ellos están seguros que pueden hacer del populacho o de la alta sociedad un domesticado sujeto que no se puede resistir a nada, por más que patalee o quiera salir de un negocio establecido con las manos vacías.

Y le buscan por todos lados.

Chequemos uno: el neuromarketing visual que es el tipo de Neuromarketing que se basa en los estímulos que recibimos a través del sentido de la vista. Por ejemplo, utilizar el color amarillo para poner precios nos da sensación de oferta, utilizar el color verde en productos hace que los relacionemos con palabras como “bio” o “ecológico”.

Un dia los pondré a prueba: entraré con los ojos cerrados a la cadena comercial más exitosa y veré qué pasa. Si aun así salgo con el carrito lleno pese a que nada más iba a comprar un kilo de naranjas y un chocolate con exceso de azúcar, reconoceré su chamba y me quedaré callado sobre este interesante tema.

Dije que será algún día pero no dije cuándo.

Pero no dependan de mí. Ustedes por su parte también inténtenlo. Vayan a donde les plazca e intenten salir con el mismo dinero que entraron o en su caso, si logran comprar algo que sea porque fue su individualidad sin ninguna influencia la que decidió y no fue el mentado neuromarketing.

¿Le entran y apostamos?

Les apuesto una sopa maruchan a que no pueden.


Miguel Ángel Avilés Castro
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