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Divide y venceras - Victor Octavio Garcia_auto_x2

Divide y vencerás

En memoria de Antonio Amador Verduzco, “Cálate León”

No sé en qué momento extraviamos nuestro camino –decir que extraviamos es un decir– al dejar de ser la gran familia que siempre fuimos; los sudcalifornianos ya no somos los mismos, duele reconocerlo; en 1972, siendo muy joven viví lo que hoy estamos experimentado en medio de una “lucha de clases” entre ejidatarios y pequeños propietarios que a la postre terminó con la pérdida de parcelas cuyas ancestrales posesiones, de acuerdo a la tradición, eran heredadas de generación en generación sino que perdimos lo más preciado, la convivencia entre hermanos.

No es balde Caduaño, mi tierra, se convirtió en la cuna de las “izquierdas” en el estado, territorio indomable del ”Cálate león”, experiencias que viví intensamente por mi cercanía con el célebre líder campesino y las encomiendas que tenía en ese entonces; secretario del comisariado ejidal –quien hacia las actas de asamblea y pasaba lista– y secretario de la junta de mejoras materiales, cuyo director nacional era José López Portillo.

Fue una experiencia que hoy veo en perspectiva en la que ganamos perdiendo; se reivindicaron los ejidatarios pero perdimos nuestra antiquísima unidad, nuestra convivencia entre hermanos, las familias se dividieron y se marcaron diferencias para y por siempre; hubo muchas mejoras en la comunidad, trabajo, se trazó un nuevo pueblo a través de un nuevo fundo legal, surgió una nueva forma de pensar quedando abandonados los viejos y tradicionales oficios que por años le habían dado sostén a las familias, desapareció el termino de jornalero y con ello los cortadores de leña y maderas, las huertas dejaron de producir y al final el agua así como las tierras fueron a parar en manos de personas ajenas al ejido.

Me dirán en descargo, y con justa razón, que las huertas se secaron por las avenidas (cañadas) de aguas broncas que invadieron de arena las tierras de cultivo, pero también se secaron porque tras el álgido conflicto agrario que se vivió a los largos de muchos años entre ejidatarios y pequeños propietarios ya no hubo voluntad de atenderlas, hoy mis paisanos comen y prueban una cirguela, mango, aguacate o naranja de los árboles que tienen sembrados en los jardines de sus casas, las huertas que proveían frutas, verduras, granos y forrajes para el ganado se secaron y al final se fraccionaron para quedar en manos de desconocidos.

La última vez que visité y pase un par de días en mi tierra, hará cosa de dos años, tenían serios problemas con el agua, el motor que abastece la red de agua potable lo había cambiado el Tony Agúndez llevándose el que había y poniendo uno más viejo y de menos capacidad, insuficiente para abastecer las necesidades del pueblo, plan con maña; extraer menos agua castigando a la población con el fin de proteger la cuenca hidrológica manteniéndola como reserva para el destino (Los Cabos); Caduaño al igual que Las Cuevas, está asentado en una de las cuencas hidrológicas más ricas no solo de Los Cabos sino del estado; hace cuarenta años existían 7 ojos de agua dulce, dos de ellos, los más importantes, de 4 a 6 pulgadas de agua con las que se regaban las huertas en cuyas sequias (acequias) existían centenarias matas de mango criollo, aguacates, guayabos, plátanos, naranjos, limones de diversas variedades, naranja amarga, toronjos, granadas, guanábanos, etc., hoy uno de los dos ojos de agua de mayor caudal está privatizado cuyo vital líquido lo usufructúa un fuereño dándole vida a un balneario privado. 

La supremacía del “Cálate León” como líder agrario duró a lo sumo una década, su legado aún se conserva en quienes lo conocimos, tratamos y convivimos muy de cerca de él a lo largo de muchos años; su nombre de pila Antonio Amador Verduzco, murió en febrero de 1993 a la edad de 48 años, hombre sin instrucción de una innata inteligencia, autodidacta, humilde y sencillo que jamás aspiró a tener bienes materiales, honesto y formal carta cabal, dueño de un enorme corazón, servicial y bien intencionado.

Tras el álgido conflicto agrario donde los noveles “izquierdistas” que hoy se alistan gobernar el estado se perdió la tierra, el agua, nuestras ancestrales costumbres e identidad, de ahí que sostenga y con sobrada razón que las “izquierdas” destruyen, dividen y confrontan entre hermanos. Ojalá que los sudcalifornianos tengamos un mejor destino, ojalá. ¡Échense ese trompo a la uña!

Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a victoroctavioBCS@hotmail.com


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