Korima PLACE

Evocaciones

De muertos y recuerdo

Por Juan Melgar.
Una valiosa aportación de Arturo Meza

Con el 2 de Noviembre en el horizonte cercano, la anual recordación de los muertos ilustres de la isla ha empezado a manifestarse desde ya en Los 7 Pilares, antro infecto en el que se reúne a diario la variopinta perrada de muertosdehambre que son –quién lo diría— lo mejor de cada casa en el puerto. Las opalinas forjadas corren hoy por cuenta del Ultramarinero, patrón que es única autoridad en el semiclandestino aguaje.

Han empezado a brotar nombres de isleños que aquí nacieron o acá llegaron y que dejaron huella en la memoria de la tribu por su singularidad. A cada nombrado acompaña una síntesis biográfica que lo retrata y un brindis grupal en su memoria:

–Brindemos por Fernando Jordán, periodista, aventurero, aprendiz de marinero, poeta enamorado de nuestras mujeres y de estas tierras, en las que murió— dice emocionado Carambuyo Bill, bardo reconocido en las tres Californias. Y todos levantan su botella y beben.

–Vámonos más atracito en la Historia de la isla –dice el Viejo Chamán yaqui– y levantemos el vidrio por mi compa, el padrecito Juan María Salvatierra, a quien serví de cerquita como guardaespaldas y en la tarea perrona de inventar Ciudades de Dios por aquestos infernales rumbos. Su intención era buena, pero mis hermanitos cochimíes, guaycuras y pericúes no aguantaron la carrilla del rezo a todas horas, la chamba del diario en la construcción de las misiones, el maíz hervido como alimento y la prohibición de andar vagando por el monte, las gripas, las viruelas, las rayaduras de pulmón, la sífilis y todo lo demás… El caso es que se fueron acabando todititos. Pero mi compa y jefe Juan María Salvatierra era bienintencionado y buena onda, pues. Por él, ¡brindemos!

Y todos: el Juntabotes, la Doñita, Carambuyo, el Bolas, el Parara, el Ultra y el resto, beben por la recordación y en honor de aquel jesuita.

El Bolas se compone el pecho, levanta su opalina forjada y dice así con inspirado acento: Brindo, brindemos por los personajes populares que están a punto de perderse en la noche de la desmemoria, porque ya quedan pocos de los que los conocieron: La Mariana: puta de prosapia; el Conono: cucho, vago, vaquetón y ocurrente; Rogelio Pozo, trailero rebelde y buenopalaspatadas; Obregón Perla, pateperro recorredor de todos los barrios de la ciudad, cargando en el lomo su costal de remedios, conjuros y naderías; Rogelio Olachea, reportero-redactor de su propio periódico, que él mismo repartía en la población/

Ataja el Parara: ¿Y no vamos a brindar por ciudadanos que se les recuerda por bienportados? Don Domingo Carballo, el forjador de miles de maestros normalistas, y en ese terreno de la enseñanza don Chucho Castro, doña Rosaura Zapata, don Cuco Angulo, o gobernantes como el general Francisco J. Mújica, Ángel César Mendoza y/

El problema con estas nominaciones –corta la Doñita—es que dejamos fuera a cientos, miles de personajes, desde Guerrero Negro hasta Los cabos, pasando por Natividad, Tortugas, Asunción, La Bocana, Punta Abreojos, San Ignacio, Cachanía, Loreto, San Javier, Comondú, Constitución, Todos Santos, Pescadero, El Triunfo, San Antonio, San Bartolo, Los Barriles, Buenavista, La Ribera, Santiago, Miraflores, Caduaño… Así es de que: ¡Salud por todos los personajes ilustres muertos en toda la isla, camaradas!

Y beben todos, cómo de que no. Y todos han de recordar algún nombre, algunos más que, en ese momento, re-viven.


Juan Melgar
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