Korima PLACE

Evocaciones

Miguel Angel Aviles Castro

Cuestión de esperar

A pesar de los hechos violentos que México registra, ascendentemente, desde hace muchos años, estoy seguro que, un día, habrá de ser uno de los países más tranquilos del mundo.

Por nuestras autoridades no ha quedado y desde tiempos inmemoriales, han puesto todo de su parte, con tal de que los malos no sean más que los buenos y que todo aquel que cometa un delito de alto impacto, sea de la delincuencia común o del crimen organizado, reciba su merecido, sin excepción alguna o ponga pies en polvorosa para no volverse a ver jamás.

Me dirán ustedes que tienen otros datos y que la realidad me desmiente con todos sus dientes, pero, dispuesto a defender la causa si es el prestigio de mi patria y del estado lo que está en juego, les respondo que su apreciación es muy catastrófica, acaso nomás para obstaculizar, con sus piedritas en el camino, las mejores intenciones de quienes nos han gobernado de la Revolución a la fecha y que si les ha tocado ver aquí o allá una noticia donde la sangre otra vez está corriendo, son meros prietitos en el arroz, sucesos aislados que no pintan ni son representativas de una realidad que vuela, de prisa, para regresarnos la calma y el sosiego.

Es cierto: en aquella ciudad ejecutaron a cinco, en esa otra acabaron con toda una familia, en ese bar mataron a cuatro, en esa del norte, al azar, mataron a catorce y en un estado del sureste ejecutaron a no sé cuántos.

También es verdad que en los primeros minutos de este viernes un hombre y una mujer sin vida fueron dejados en el acceso principal de la colonia fulana de tal, misma que se encuentra a la altura de la vialidad de Tránsito Pesado; ambos cuerpos estaban decapitados y desmembrados.

Igual no niego que un enfrentamiento entre policías y presuntos criminales ocurrido este miércoles en el Estado mexicano de Guanajuato, centro del país, dejó como saldo seis muertos, entre ellos, un agente de la policía.

Tampoco desmiento que “la incidencia de homicidios dolosos en México se multiplicó 2.5 veces en cinco sexenios, al pasar de 14 mil 493 en 1990 a 36 mil 685 en 2018.”

Así lo revela un reporte del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados y, con base en cifras del Inegi, detalla que la entidad con mayor número de casos en esos 29 años fue el Estado de México, con 72 mil 748, seguida de Chihuahua, con 42 mil 166; Guerrero, con 35 mil 148; Ciudad de México, con 31 mil 983, y Michoacán, con 27 mil 617.

En contraste, el menor volumen de muertes por homicidio se registró en Aguascalientes, con mil 252; Yucatán, con mil 474; Tlaxcala, con mil 907, y Campeche, con mil 940.

Sí, sí y sí. Afirmativo, pareja, y nos quedamos muy por debajo de información reciente.

Pero eso no significa que no se esté haciendo nada, según lo podemos ver en cada plan nacional de desarrollo, en cada ley de ingresos, en cada operativo, en cada programa, en cada entrega de patrullas, armas y cartuchos como si fuésemos a pelear contra un ejército invasor, y en cada despliegue de las honorables fuerzas del orden que, al sonoro rugir del cañón, trotan sus botas, incansables, de Mérida hasta Ensenada para que no nos pase nada.

Han de creer que nuestros H. gobernantes no saben ni están conscientes de que, de acuerdo al artículo 21 constitucional, la seguridad pública es una función del Estado a cargo de la federación, las entidades federativas y los municipios, cuyos fines son salvaguardar la vida, las libertades, la integridad y el patrimonio de las personas, así como contribuir a la generación y preservación del orden público y la paz social, de conformidad con lo previsto en esta Constitución y las leyes en la materia.

Que la seguridad pública comprende la prevención, investigación y persecución de los delitos, así como la sanción de las infracciones administrativas, en los términos de la ley, en las respectivas competencias que esta Constitución señala. La actuación de las instituciones de seguridad pública se regirá por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos reconocidos en esta Constitución.

¡Claro que lo saben, maledicentes! pero les gana la desesperación o la impaciencia y, considerando a toda estrategia como auténticas improvisaciones no dejan que empecemos a ver los resultados de los grandes esfuerzos que los próceres nacionales, han hecho pensando en nosotros. Es cuestión de esperar, pero quieren que sea ya, como si Roma, o los hoteles de la colonia Roma, se hubieran hecho en un día.

No, esto es pian pianito. Tienen razón de nuevo, al ver el anuncio donde al menos 12 policías estatales participaron en la masacre del pasado 24 de enero en el que fueron asesinadas 19 personas, en Camargo, la mayoría de ellas migrantes guatemaltecos; o que cuatro policías detenidos por feminicidio de migrante salvadoreña en Tulum. Sí. Y también detienen a 6 policías de Sayula por desaparición forzada de un hombre o sentencian en una corte de Nueva York a 20 años de prisión, a un ex procurador, por usar el poder de su oficina para ayudar a un cártel de drogas a cambio de sobornos.

También.

Pero eso no demuestra nada. La propia criminóloga Celia Cruz, alguna vez escandalizaba al pueblo bueno y sabio que Songo le dio a Borondongo y que Borondongo le dio a Bernabé y que Bernabé le pegó a muchilanga, le echó a burundanga y les hincharon los pies y, sin embargo, cuando menos esperamos pudimos salir de esa.

Porque bien sabemos que cuando más obscuro está, es porque ya no tarda en amanecer.

Cuestión de esperar, nada más.

No hay que dejarnos influenciar por la prensa amarillista, incapaz de destacar con una imagen, un testimonio, un reportaje, lo bonito que está quedando todo y sólo le da por aguar las fiestas y demeritar todo lo ganado.

Allá ellos.

Yo, con un optimismo que me envidiaría el mismo René Casados, sonreiré porque es indudable que la fuerza moral estará conmigo y mi corazón me dice que estamos a un tris en donde la maldad será la excepción y la rectitud la consecuente regla.

Como por arte de mafia, volveremos a caminar por las avenidas como Pedro por su casa; recorreremos Matamoros, Fresnillo, Cajeme, Uruapan, Celaya, Tepito, Veracruz, Tláhuac como andar por las calles del Vaticano, Copenhague, Tokio, o los Campos Elíseos

Los cárteles arriarán bandera y, suplicantes, los tendremos comiendo de nuestra mano. Habrá desabasto de Valeriana porque el hampa, acorralada, deseará conciliar el sueño. Un malhechor y un policía volverán a ser antónimos. Las narcotienditas serán un mal recuerdo. Los picaderos se convertirán en verdaderos templos para retiros espirituales y los corridos sobre traficantes serán desplazados por música litúrgica y secular de occidente o los éxitos de Tatiana y de CriCri.

Esto no parecerá esto. No habrá más desgracia ni terror ni miedo. Renaceremos de las cenizas y actuaremos dubitativos, como solicitando que nos pellizque para dar por descontado que no estamos soñando

Es más: será tanta la estabilidad y la ausencia de riesgo que un día, hartos de tanta serenidad, se creará, sin demora, el Instituto para devolverle al pueblo lo malvado.


Miguel Ángel Avilés Castro
Sígueme
Últimas entradas de Miguel Ángel Avilés Castro (ver todo)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×

HolaHaga clic  para chatear en WhatsApp

×