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El Prof. Benito Bermúdez Coronado.

Una de las características de la actividad de la política, es que las gestiones que con ella se realizan, no sólo benefician a un individuo, sino que es el equivalente a un apostolado en masa, porque una sola gestión puede beneficiar a familias y a un pueblo entero, de allí lo sublime de este oficio, cuando con altura de miras es visto desde esa perspectiva.

El Profesor Benito Bermúdez Coronado, al entrar la década de los cincuenta, vivió en Tecate, B.C. con su esposa Doña Rafaela Almada, donde fue profesor de primaria, y desde allí iba a las reuniones de información que el primer domingo de cada mes realizaba en Tijuana, B.C. la agrupación de Colonos Fernando de la Toba. Dinámico y participativo como siempre lo fue, pronto le hicieron el encargo de completar diez familias interesadas en colonizar el Valle de Santo Domingo. Inmediatamente se dio a la tarea encomendada y entre ellas estuvieron la de Efraín Córdova Brewn, Antonio Poloni y su hijo Juan, Manuel Paularena y su hijo Joaquín, Aurelio Salazar Almonte, Jaime Rivera Sánchez, Romeo Leaño Schiaffino, José Luis Ramírez Bañuelos y el propio Prof. Benito Bermúdez.

Por tan sólo esta acción, su iniciativa, interés y dedicación a esta gran aventura colectiva, a juicio del que escribe, se ganó desde ese momento el respeto de mi pueblo como personaje suyo, independientemente de la infinidad de gestiones que posteriormente realizó a lo largo de su vida en pro del progreso de Villa Insurgentes, como haber participado también en la gestión para que fueran designados cuatro ranchos de cien hectáreas en torno a la instalación en 1955 de la primer despepitadora de Mc Fadden, para que allí se erigiera Villa Insurgentes.

La lista de gestiones puede ser interminable, pero ellas las puedo resumir en algo muy sencillo. Su constancia y su pasión, en todo lo que fuera bueno para el progreso de la comunidad, allí estaba sin duda el Prof. Bermúdez como a él se refirió siempre mi Toba querida.

Ojalá nuestra sociedad mexicana nos llegue a dar nuevas generaciones de hombres más que de políticos, con ese alto nivel de participación ciudadana, desinteresada y efectiva, en beneficio de nuestras comunidades, a lo largo y ancho del país.

Tomado del capítulo de personajes de mi pueblo, del libro: La Toba, Entre Choyas y Cardones, Villa Insurgentes, B.C.S. Me sumo al aniversario del Natalicio de El Prof. Benito Bermúdez Coronado (10/marzo/1917). Enviando un fraternal saludo a mis amigos Carmen Bermudez, Carlos Arturo Bermúdez Almada y Jesús Guillermo Bermúdez Almada y a su Distinguida esposa Doña Rafaela Almada.


Ricardo Hernández Gómez
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